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miércoles, 16 de junio de 2010

La Noche: abrigo del ¿"AMOR"?

A lo largo de la historia, la noche ha sido escenario y testigo mudo de innumerables situaciones, cómplice malandrines, y protectora de los enamorados AWWW!... ¿enamorados?

Hace un par de noches me disponía a meter el carro al garage, y ¡vaya! es normal que siempre haya autos a cualquier hora (incluso a altas horas de la madrugada) en la calle.

Concentrada y aguzando los sentidos por si algún malandrín merodeaba, entré apresurada al auto, y por el rabillo del ojo vi que en un auto APARENTEMENTE "VACÍO" algo se movía en su interior. Ese auto "VACÍO" esta aparcado frente al mío, y entre la oscuridad distinguí dos siluetas "humanoides" (ignoro el género), que mantenían los asientos reclinados más no parecían estar en una posición ergonómica y cómoda, sino comprometedora e incómodamente ¿placentera?


Maquiavelo se asomó entre mis neuronas, y malvadamente pensé en poner las altas del "cheviringo" y exponer las identidades de las siluetas desgarrando el velo del anonimato formado por la noche y la ausencia de la luna y las estrellas...

Me reí un poco al pensar en ello, moví la cabeza negativamente, guardé el auto, y dejé a aquella pareja al abrigo de la noche y de celosas gotas de lluvia fría que se apiñaban en el parabrisas cálido de aquel auto donde tal vez se gestaba una de las más bellas historias de "amor".

FIN

Perrito franelero

Íbamos en el auto camino a casa y tomamos un atajo; a lo lejos de una casa salían unos autos, pero no se movieron y obstruían el paso, y si, pues Male al volante se le ocurre "aventar la lámina" (esto es hacerse el "Juan Camaney" y avanzar el carro aunque ya no se pueda más), pero de la nada aparece un perrito en escena, no era un perro "fru fru", era un PERRO, negro con las patas blancas como calcetas, y así sin más, se plantó frente al carro y empezó a ladrar sin temer ser arrollado. Habría pensado yo que cualquier perro le ladra a los carros así: Un perro "broncudo" con aires de ser bien "sabroso" alias "mis pulgas se te pegan".

Mientras tanto, uno de los autos que salía de la casa se quedó a media calle, se echó para atrás, y salió un auto más de esa casa, que tomó camino en dirección de la avenida (el perro seguí ladrando bien plantado frente a nosotros sin temor alguno), entonces el primer auto entró a la casa, el perro entró tras del auto como verificando que todo estuviese en orden, salió, nos ladró un par de veces más y entró moviendo el rabo mientras una mujer cerrada la puerta.

Analizando la curiosa situación, me pareció que el perro las hacia de "franelero o "viene-viene", no se quitó de frente a nosotros, hasta que su ama ya estaba en casa.

Que padre tener un perro así, y me refiero a un PERRO, un perro BIEN, sin que sea "fru fru", carísimo y de PEDI-gri (mal educado, consentido, con vestiditos, zapatos, moños y perfume perrosexual -reflejo de los traumatismos sociales e individuales del dueño-), que por cierto me recuerda un sin fin de personas, que en el afán de buscar una raza dentro de todos los ESTÁNDARES, no perdonan ni un lunar blanco, una oreja gacha o un ojo virolo (que conste que eso también se aplica de persona a persona).

Habrá sido mi imaginación, pero me gusta pensar que un perrin las hace de franelero para cuidar de su familia, de la manada.

No es solo el hecho de tener un PERRO perro (no un perro que no es perro, osea un perro que se cree humano), si no porque a veces tienen conductas tan empáticas con el hombre que me atrevo a decir que son más humanos que muchos de nosotros, y no solo con el hombre, sino con otras especies animales, lo que me trae a la mente una frase que dice:

Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro.

Y como dicen también por ahí: "los hijos son el reflejo de los padres"... ¡¡WATERS!! porque no solo son los hijos, a veces es el perro, el carro, y etc., etc.